Las tierras de labor de Maro y Tetuán conforman un paisaje cultural y agrícola que se remonta a la Edad Media. Se trata de un patrimonio vivo que ha definido la identidad del pueblo durante generaciones y que sigue siendo hoy un pilar fundamental de su economía, su cultura y sus tradiciones.
Estas tierras no están vacías: están vivas por el trabajo constante de quienes las cultivan y las cuidan, sosteniendo una agricultura ligada al territorio y su historia.
El sistema histórico de acequias, terrazas con balates (muros de piedra seca), huertas, caminos y carriles constituye un patrimonio protegido, mantenido gracias al esfuerzo continuado de innumerables personas, muchas de las cuales han preservado este paisaje generación tras generación.
Maro cuenta con un reconocimiento especial por su tradición agraria y de huerta, que le otorga un valor territorial único. Además, se trata de un territorio de alto valor ambiental y comunitario.
Defender Maro es defender un modelo de vida y de economía que ya funciona.
El territorio de Maro alberga una gran biodiversidad agrícola gracias a su microclima entre mar y montaña, que permite el cultivo de árboles subtropicales y varias cosechas de hortalizas al año. Este modelo, basado en pequeñas y medianas explotaciones, promueve la soberanía alimentaria y el suministro de productos de proximidad.


UNA REALIDAD EN PELIGRO
Hoy, toda esta realidad se encuentra seriamente amenazada. La empresa Sociedad Azucarera Larios (SALSA) ha comunicado su intención de no renovar más de 450 contratos de arrendamiento agrícola sin abrir un proceso previo de diálogo con las personas arrendatarias, lo que ha generado incertidumbre sobre el futuro de las fincas y de quienes las cuidan.
A fecha de 18 de diciembre de 2025, distintos medios de comunicación informaron de la intención de retomar un megaproyecto que contempla un campo de golf y una gran urbanización con hoteles de lujo. Este proyecto ya fue impulsado en 2021 mediante un convenio firmado entre el Ayuntamiento de Nerja y la empresa para iniciar la tramitación urbanística de estos terrenos. Sin embargo, no llegó a materializarse y generó una amplia oposición social con miles de firmas y alegaciones en su contra.
Para que este proyecto pudiera llevarse a cabo sería necesario vulnerar el marco de protección legal vigente que actualmente impide urbanizar en estas tierras. Una decisión que ha generado y sigue generando un amplio rechazo social
No es progreso destruir lo que sostiene a una comunidad.
En este contexto, existe una preocupación creciente ante la posibilidad de que se impulse un modelo de agricultura intensiva o agroindustrial. Este tipo de desarrollos, ya conocidos en otros territorios como Cartagena o Almería, han supuesto la degradación del paisaje, la pérdida de biodiversidad y la ruptura del equilibrio social y ambiental, abriendo posteriormente la puerta a nuevas presiones urbanísticas.
Del mismo modo, el agua no puede quedar subordinada a lógicas de explotación privada que pongan en riesgo este bien común. Custodiar el agua y la acequia por la que discurre es proteger la vida rural, la biodiversidad y la economía local, garantizando su acceso y su calidad para las generaciones presentes y futuras.


QUIÉNES SOMOS
Ante esta situación, las personas arrendatarias y las asociaciones locales afectadas hemos creado la plataforma ciudadana A.M.A. – Acción por Maro y su Agricultura, con el objetivo de defender el territorio, la agricultura y el tejido social que depende de estas tierras.


LO QUE ESTÁ EN JUEGO
Es responsabilidad y competencia del Ayuntamiento de Nerja proteger el territorio y garantizar un desarrollo sostenible, así como defender a las personas agricultoras de Maro y Nerja y salvaguardar estas tierras históricas y su ecosistema. Por ello, pedimos que no se comprometa, por intereses privados, la protección de este patrimonio común, poniendo en riesgo:
● Un ecosistema único entre parques naturales, situado entre el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama y el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, donde la agricultura tradicional actúa como corredor verde, protege el suelo, reduce la erosión y salvaguarda el medio marino.
● Un modelo económico diverso y de proximidad, que integra agricultura tradicional y huertas de autoconsumo, es más resiliente que cualquier monocultivo y asegura que la riqueza permanezca en el territorio.
● El respeto a la legalidad urbanística y al paisaje, garantizando que el interés general prevalezca sobre intereses particulares.
● La Cooperativa Coamar y las empresas familiares agrícolas como BMaro, impulsores de la economía local y garantes de la continuidad del modelo agrícola que define Maro.
● La Asociación de Agricultura Ecológica, Bio Agricultura Maro, que apoya a un sector en crecimiento y apuesta por productos sostenibles y saludables, y que está involucrada en proyectos de intercambio financiados por la Unión Europea.
● La estabilidad de las familias de la zona, integradas en una comunidad agrícola histórica y activa , basada en el arraigo, el trabajo de la tierra y el cuidado continuado del territorio, que sostiene el tejido social y servicios esenciales como el Colegio Público de Maro.


NUESTRA PROPUESTA: EVOLUCIONAR SIN DESTRUIR
Queremos seguir cultivando y manteniendo la tradición de estas tierras, y contribuir a un desarrollo sostenible que respete el medio ambiente y garantice la estabilidad vital y económica de las personas vinculadas al territorio.
Pedimos sensibilidad, transparencia, diálogo y responsabilidad institucional para valorar la dimensión humana, social y territorial de Maro por encima de criterios exclusivamente económicos.
Maro es agricultura, patrimonio, comunidad y futuro. Defenderlo es proteger nuestro entorno y nuestra identidad como pueblo.